Somnus

Desde la ventana del metro Esteban procuraba ver si Alejandra había llegado antes que él a la cita inesperada. El corazón le latía a más no poder y a pesar de que la adrenalina recorría su cuerpo no podía moverse y repasaba en la mente una y otra vez que le diría cuando esté frente a esos ojos color miel y esos labios tentadores que parecían dibujados por un famoso pintor de antaño.
Por fin el metro llegó a su destino, Esteban bajó raudo y corrió al lugar, tomó su móvil y llamó a Emilio para saber si todo iba en orden. La contestación del otro lado de la plaza fue positiva, pero la dama no se acercaba.
El día estaba por fenecer y el sol se ocultaba detrás de las palmeras. Parecía que la naturaleza jugaba a favor de Esteban. El viento era suave y la tarde era preciosa. Ninguna mujer podría resistir un escenario como ese, ningún cuadro de Picasso o de Da Vinci lo emularía.
Pero la bella Alejandra – “puella” en latín para Esteban – no llegaba y si lo hacía media hora después de haber puesto la “trampa”, tal vez el ambiente natural no ayude mucho. Esteban frotaba sus manos, esperando oculto en una esquina de la plaza. La ansiedad lo consumía y su camisa estaba mojándose debido al sudor.
– ¿Dónde está? – se repetía una y otra vez.
Su pregunta fue interrumpida por un timbre del móvil. Emilio le decía que Ale’ se acercaba por el lado contrario de la plaza.
– Paloma de color azul se acerca por la zona opuesta, como lo teníamos planeado – dijo esa  voz acelerando más el corazón de Esteban.
Entonces, el delgado muchacho tomó mucho aire para darse valor. Y salió con pasos firmes, aunque las piernas le temblaban. Divisó como a 50 metros a puella con un vestido azul que empezaba bajo su cuello y termina como a una mano de sus rodillas. El viento soplaba sobre su pelo y parecía que caminaba en cámara lenta. Tenía unos pendientes largos y un bolso de cuero color negro. Los zapatos de taco alto le daban un derrier impresionante. Muchos quedaban mirando la belleza de Ale’.
Esteban trataba de caminar lentamente para seguir dándose valor. Pero era inevitable que se encontrara con ella y le declarara su amor por vigésima vez. Para él era la definitiva, para ella tal vez sería un no, nuevamente.
Se encontraron y ella vio a Esteban llegar con una camisa de mangas cortas. Entonces se saludaron con un beso en la mejilla.
– No me digas que eres tú el que me hizo venir aquí – dijo Ale’ con una sonrisa, que para él significaba cierta coquetería.
Esteban le pidió a un productor que le enviara un correo a Ale’ donde la citara para una sesión de fotografías. Ella confiaba en el productor porque era su amigo y ya había hecho eso antes. Pero esta vez era distinto, Esteban estaba allí y no había asomo de que en esa plaza hubiese una sesión de fotografías.
– Sí, perdón por la mentira – dijo él nervioso – tal vez era la única manera de que vinieras y vieras todo esto.
Esteban cogió su móvil y le dijo a Emilio que iniciara el show. Entonces una serie de fotógrafos y reporteros aparecieron en el momento y una decena de niños corrió hasta ellos desde el lado norte de la plaza. Los llenaron de rosas rojas, blancas y amarillas. La música romántica comenzó a sonar y un micrófono inalámbrico le fue alcanzado a Esteban.
Ella miraba con los ojos abiertos de par en par.
Él afinó la voz y dijo nervioso al principio, pero firme al final:
– Es la vigésima vez que te digo lo enamorado que estoy de ti. Pero esta vez la prensa será testigo de esta declaración. Perdona que te haya hecho venir con una mentira, pero tal vez era la única manera de que estés aquí, rodeada de prensa y rosas, escuchándome hablar, frente a ti, con la gente escuchándome y mirándonos mientras te pido que me des un lugar tu corazón. Déjame alegrar tus días, entonces tus mañanas serán de sorpresas y tus noches serán de romance. Los días empezarán con alegrías y las noches terminarán diciéndote lo mucho que te quiero.
Eres codiciada por muchos, eres portada de muchas revistas y yo sólo soy un analista de programas, pero juro delante de todos aquí que viviría todos los días buscando la manera de hacerte sonreír y llenarte de momentos especiales. Por favor, no vuelvas a decir que no, porque lo intentaré hasta que me digas que sí. sólo entonces dejaré de ser loco para convertirme en algo mucho peor que eso. Porque eso me produce tus miradas y tus labios, tu dulce voz y toda tu belleza.
¿Qué respondes a esto?, a este corazón que se agita por tí. Nervioso cuando estás frente a mi y ansioso cuando no te ha visto sonreír. ¿Qué respondes a este cariño?, tal parece que nació para ti el día en que te conocí con tus libros, tropezando conmigo al salir de la escuela.
Entonces el ruido de una avioneta terminó la declaración y un banderín gigante que decía:
“Puella, deja latir mi corazón junto al tuyo”.
Ale’ tenía las manos sobre sus labios, nerviosa y emocionada. Le quitó el micrófono a Esteban y se acercó para besarlo. Él nervioso miraba los labios de la mujer de su vida, cuando de pronto el timbre de su celular sonó y sus ojos somnolientos se abrieron. Todo había sido un grato sueño en donde por fin salía ganador. Al principio se disgustó, pero la idea de una declaración así no le pareció mala. Tal vez podría hacer realidad ese sueño.
* Somnus (latín): sueño
* Puella (latín): niña

Leer mas aqui

Recomienda esta página…

1 comentario Add your own

  • 1. JuNioR LuiS AnGeL  |  febrero 13, 2008 en 5:29 pm

    Ejejeje GraCioSo al PrinciPio Me Parecio q ErA verDaD PerO BueNo No Es MalA iDeA paRa conQuisTar a UnA chICa ijiji
    ……………JuNioR……….””

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


A %d blogueros les gusta esto: