Quiero

diciembre 7, 2009 at 4:58 pm 1 comentario

Se levantó tarde. No era su culpa: no pudo dormir toda la noche. Sus pensamientos lo perdieron y le quitaron el sueño. El despertador había sonado pero no lo había escuchado. Ahora, parado frente al espejo esos pensamientos lo volvieron a embriagar y se miraba y a la vez no.

Ella estaba allí flotando en el aire, sus cabellos sin amarre alguno y su sonrisa pura, inocente. “La extraño”, se dijo. Su corazón palpitaba y en medio de esa angustia parecía dibujarsele una sonrisa que pugnaba por salir. Claudia, como no acordarse de esos ojos finos, mirada vaga y tez blanca. Sus besos dulces y la voz aguda. Ese miedo por no verla otra vez parecía volver y otra vez la angustia volvió.

“Quiero verte Clau’ no se cuando, no sé donde, pero quiero verte. Sentir tu mirada fija en mí otra vez, saber que me quieres, sin mentiras, sin saber como disimular ese cariño. Quiero escucharte hablar, aunque poco, como siempre. ¿Dónde estás, a dónde has ido? Siempre resumías lo que sentías al: te quiero”, pens´en voz alta.

La mañana avanzaba y el trabajo esperaba, pero no le importaba, queria seguir pensando en Claudia, pero la parada del bus lo volvió a la realidad, a su rutina, al día a día. Llegó a la oficina y lo primero que hizo, como toda la semana, fue abrir su email. La esperanza de encontrar un correo (aunque sea masivo) lo tenía alerta siempre, pero nada, como en toda la semana. El día pasó sin que él se diera cuenta, regresó a casa, a la cena de la noche.

Otra vez frente al espejo: “Quiero verte, saber que también me añoras, que la curiosidad por saber que senirás al verme, también, no te deja dormir. Quiero saber qué sueñas en las noches o si, tal vez, como yo, no duermes esperando que el teléfono nos conecte otra vez.”

La cena no supo muy bien. Algunas series lo hicieron sonreir y cuando ya era hora de dormir no pudo cerrar los ojos y cuando los cerraba alli estaba ella, con sus cabellos, su mirada, su sonrisa. Entones el teléfono sonó y saltando salió de la cama, corrió hasta la sala y contestó.

No, no fue ella, fue su prima para invitarlo a un concierto.

Volvió a la cama: “Claudia, quiero saber de ti, por lo menos saber que me extrañas como yo a ti. Dicen que si piensas mucho en alguien a veces esa persna sueña contigo. Eso quiero, que sueñes conmigo”.

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Retrato de mi madre

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  • 1. Anabelen  |  febrero 22, 2010 en 9:24 pm

    Hola, estuve visitando tu web y me parece excelente, y a mis visitantes tambien les gustaria saber de tu web, por eso me encantaria que estuviera en mi directorio de web amiga, espero algun comentario suyo.
    Un abrazo

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