Quiero

Se levantó tarde. No era su culpa: no pudo dormir toda la noche. Sus pensamientos lo perdieron y le quitaron el sueño. El despertador había sonado pero no lo había escuchado. Ahora, parado frente al espejo esos pensamientos lo volvieron a embriagar y se miraba y a la vez no.

Ella estaba allí flotando en el aire, sus cabellos sin amarre alguno y su sonrisa pura, inocente. “La extraño”, se dijo. Su corazón palpitaba y en medio de esa angustia parecía dibujarsele una sonrisa que pugnaba por salir. Claudia, como no acordarse de esos ojos finos, mirada vaga y tez blanca. Sus besos dulces y la voz aguda. Ese miedo por no verla otra vez parecía volver y otra vez la angustia volvió.

“Quiero verte Clau’ no se cuando, no sé donde, pero quiero verte. Sentir tu mirada fija en mí otra vez, saber que me quieres, sin mentiras, sin saber como disimular ese cariño. Quiero escucharte hablar, aunque poco, como siempre. ¿Dónde estás, a dónde has ido? Siempre resumías lo que sentías al: te quiero”, pens´en voz alta.

La mañana avanzaba y el trabajo esperaba, pero no le importaba, queria seguir pensando en Claudia, pero la parada del bus lo volvió a la realidad, a su rutina, al día a día. Llegó a la oficina y lo primero que hizo, como toda la semana, fue abrir su email. La esperanza de encontrar un correo (aunque sea masivo) lo tenía alerta siempre, pero nada, como en toda la semana. El día pasó sin que él se diera cuenta, regresó a casa, a la cena de la noche.

Otra vez frente al espejo: “Quiero verte, saber que también me añoras, que la curiosidad por saber que senirás al verme, también, no te deja dormir. Quiero saber qué sueñas en las noches o si, tal vez, como yo, no duermes esperando que el teléfono nos conecte otra vez.”

La cena no supo muy bien. Algunas series lo hicieron sonreir y cuando ya era hora de dormir no pudo cerrar los ojos y cuando los cerraba alli estaba ella, con sus cabellos, su mirada, su sonrisa. Entones el teléfono sonó y saltando salió de la cama, corrió hasta la sala y contestó.

No, no fue ella, fue su prima para invitarlo a un concierto.

Volvió a la cama: “Claudia, quiero saber de ti, por lo menos saber que me extrañas como yo a ti. Dicen que si piensas mucho en alguien a veces esa persna sueña contigo. Eso quiero, que sueñes conmigo”.

diciembre 7, 2009 at 4:58 pm 1 comentario

Retrato de mi madre


 
No sé como empezar a escirbir sobre ella. No digo esto como una muletilla para empezar estas palabras, sino porque es cierto. Ella puede ser tan fuerte y tan sensible a la vez. Su voz puede ser tan iracunda y dulce en dos segundos distintos. Muchas han pasado en mivida, algunas dejaron buenos recuerdos, otras muy malos, pero ella quedará por siempre, aún cuando Dios la lleve a Su lado.
Me encanta conversar con ella, siempre tiene un punto de vista diferente al mío, son muy pocas las veces que conincidimos en algo. Será tal vez por la edad en la que creció, la forma como lo criaron, digamos que es mi pausa a la hora de emprender algo en la vida. Digamos que es la paciencia sabia y la espera que me enseña a mirar otra vez el panorama antes de lanzarme a la aventura.
Lo que más disfruto es la sazón de sus manos, esos secretos que no revela así no más, cosas que esconde celosa, como un cheff de renombre. La perfección sobre las ollas y el orden en las cosas, la limpieza a la hora de sentarnos a la mesa. Su exigencia a veces nos desbarataba, pero al final sabíamos que su amor era lo que le impulsaba.
Muy pocas veces la vi o escuché llorar, pero siempre que la vi o escuché lloré con ella…

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mayo 10, 2008 at 12:12 am Deja un comentario

Recuerdos de mi madre

Hoy tuve un escape ala niñez. Me vi en la cocina de mamá. Ella estaba allí sin delantal pero con los cucharones de madera probando la sazón de la comida que esa tarde disfrutaríamos. SIempre me dijo que nunca le gustó cocinar, y cuando parecía que iba a decir algo más se detenía. Pero con el tiempo aprendí a leer sus ojos y ahora que repite esa frase: “nunca me gustó cocinar” leo en sus ojos lo que sigue: “pero lo hago para ustedes”. Y siempre que nos sentamos a comer algo preparado de sus mano lo celebramos.
Pero mi recuerdo no acaba allí. Ella se da tiempo para mirar la televisión y para conversar, no es indirecta, sólo espera…
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mayo 6, 2008 at 3:46 am Deja un comentario

Noche culpable

La noche ha comenzado, el sol se ha ocultado, no sé por donde, aunque lo extraño. No quiero que las luces de la ciudad me inunden, no quiero que el viento sople tan fuerte que me obligue a abrigarme o a meter las manos al bolsillo. No quiero que el día termine y esperar doce horas para ver la luz natural.
Pero tal vez, no es que me importe mucho el sol, sino que no quiero que los temores me asalten otra vez, que la soledad me acompañe netre las paredes. Que el único ruido que escuche sea el de un aparato electrónico y el de los automóviles rondando en el vecindario.
Quiero contagiarme del cielo despejado, sin tantas ideas. Quiero oler el pan recién hecho y saborear el café humeante de las mañanas. Pensar sólo en el trabajo del día y concentrarme en eso, sólo en eso. Quiero que la tarde llegue con el almuerzo entre colegas o amigos. Que los móviles repiquen a cada momento, que las oficinas sean un loquerío y sin embargo estar…

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abril 29, 2008 at 3:17 am 1 comentario

Un ángel en el parque…

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La tarde era sofocante. La temperatura era insoportable. Había caminado diez calles para que el tiempo pase, pero fue un grave error porque el sol era abrasante. Claro, era medio día cuando comencé a caminar. Cuando llegué a la décima calle mi espalda esta mojada por el sudor. Una bebida gaseosa helada no fue capaz de contrarrestar el calor.
Pero la recompensa estaba a unos pasos. Un parque con árboles de medio tamaño era ideal para detenerse, sentarse y reposar bajo la sombra. Esperando que un poco de viento me baje la temperatura.
Los bancos no eran tan cómodos, pero la sombra si que ayudaba y aunque el viento no era mucho siempre es mejor algo que nada. La tarde era igual para todos, pero no todos, como yo, podían detenerse a disfrutar de esa sombra y de ese poco viento.
Tenía que esperar una hora alli, porque soy muy estricto con mi hora de almuerzo. A la 1 y 30 de la tarde era mi costumbre degustar los platos que se preparaban en los alrededores. A las 2 de la tarde recién el departamento de inmigraciones me podía atender, sólo esperaba que mi pasaporte esté listo ya.
El parque era muy colorido, pero pequeño…

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marzo 25, 2008 at 3:21 am Deja un comentario

Vivir y Soñar

La vida es tan irónica contigo. Cuando piensas que el mundo se acabó, vuelves a comenzar, de poco a poco; recogiendo cada pedazo de tu corazón, parte por parte, volviendo a mirar, cada vez mucho mejor. Vuelves a sentir, muy lento.
Quien te dijo que ese amor que tuviste  y que terminó en decepción es un amor inolvidable, se ha equivocado, pues lo que viene es mucho mejor. En realidad el tiempo y tus ganas de ser feliz, en el momento en que te sientas de lo peor, serán los que te harán recuperar. Estos dos son los que te ayudarán a  que te des cuenta de que en la vida lo más importante es la felicidad.
Si el amor hasta ahora te fue indiferente, ten por seguro que siempre habrá la persona que será tu aliada, que estará contigo cuando la necesites, la que se preocupe por ti en los momentos que te sientas triste, la que siempre te dirá “te amo”, la que no dudará en hacer una locura por ti.
Claro, parece un sueño. Entonces sueña, porque así tus días serán mas felices, algún día se harán realidad. Cuando estés caminando hacia el trabajo, o cuando estés estudiando, cuando la vida te parezca tan aburrida, cuando tengas tanto sueño, cuando estés comiendo en la calle, en cualquier lado, no te desanimes. Sueña.
Yo no me desanimo, es muy difícil olvidar, cuando amas de verdad, cuando das todo lo que tienes para complacer a la otra persona, pero no imposible, siempre la vida nos recompensará con lo que mas queremos, solo hay que saber esperar.

Puedes ser hoy tan oscuro como las noches sin luna, pero mañana serás tan claro como el cielo sin nubes.

Quiero ver una sonrisa en cada mañana, que las personas no se lamenten de lo mal que hicieron las cosas, por el contrario, que se animen y sepan que lo harán mucho mejor, que mañana habrá otra oportunidad.

marzo 24, 2008 at 3:33 am Deja un comentario

Te extraño

¿Donde estas? Extraño tu perfume, el olor de tus labios acercándose a los míos. Busco tus ojos mientras las noches me son iguales a los días. No hay sueño placentero ya, porque no estás.
Extraño tu sonrisa delicada y tierna. Tu voz cuando me llamabas con ternura. Ahora confío en que el teléfono marque a cada instante para escucharte al otro lado. y saber de que no me has olvidado aún. Que todo lo que hice por ti valió la pena para que te quedaras a mi lado, a pesar de la distancia.
¿Dónde están tus manos? Las extraño, cuando tomaban las mías para acariciarlas. La suavidad de ambas alrededor de mis mejillas. Algo que nunca se olvidará.
Extraño tu mirada, con la que me dabas ánimos o me escudriñabas. Esos ojos redondos marrón claros que me intimidan y seducen a la vez.
Extraño todo de ti, pero sobre todo te extraño a ti. Porque la misma mirada y los mismos labios o caricias puestas en otra mujer no serían lo mismo. Porque faltarían tus pequeños caprichos, tus temores, tu recato y tu pudor. Haría falta ese ánimo, ese valor e inocencia que llevas en el corazón. Esa picardía de adolescente, ese humor invariable y esa pasividad a la hora de pensar.
Por eso y más te extraño a ti, porque mujeres bellas hay por doquier, pero como tú no la hay, de ello estoy seguro. Por eso te extraño

marzo 23, 2008 at 5:01 am Deja un comentario

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